Quiero colaborar
BLOG
VOLVER

Beneficios de las intervenciones físicas adicionales a la terapia física convencional en la enfermedad de Parkinson.

 

• En la enfermedad de Parkinson, la fisioterapia convencional se puede complementar con intervenciones físicas adicionales con componentes recreativos.

• Dos ejemplos son la danza terapéutica y las actividades acuáticas en piscina, que se está empezando a implementar en muchas asociaciones de pacientes.

• Un metanálisis analiza la eficacia de estas dos intervenciones en pacientes con enfermedad de Parkinson.

• Observan que la danza terapeútica mejora el equilibrio de forma objetiva mientras que las actividades en piscina sólo la percepción de equilibrio del paciente.

• En base a los hallazgos, se podría recomendar su implementación en el manejo global de la enfermedad de Parkinson, especialmente a nivel de asociaciones de pacientes.

La enfermedad de Parkinson representa la segunda enfermedad neurodegenerativa más común. Actualmente, la fisioterapia convencional se complementa con intervenciones físicas adicionales con componentes recreativos, mejorando las diferentes condiciones motoras en personas con enfermedad de Parkinson. Algunos ejemplos son el baile con fines terapeúticos o la actividades acuáticas en piscina, que ya se están empezando a implementar en muchas asociaciones de pacientes. Sin embargo, no está claro cuál es el beneficio real que los pacientes pueden conseguir con estas intervenciones físicas adicionales.

Se publica un estudio de revisión con metanálisis que tiene como objetivo evaluar la eficacia de las intervenciones físicas adicionales a la fisioterapia convencional en la enfermedad de Parkinson. Es un trabajo realizado por investigadores españoles de la Universidad de Cádiz y Sevilla. Realizaron una revisión sistemática y un metanálisis de ensayos controlados aleatorizados en PubMed, Physiotherapy Evidence Database (PEDro), Scopus, SciELO y Web of Science. La escala PEDro se utilizó para evaluar la calidad metodológica de los estudios.
 
Se incluyeron un total de 11 ensayos controlados aleatorios en esta revisión. Cinco de ellos contribuyeron con información al metanálisis. El análisis incluyó como intervenciones físicas adicionales dos: danza terapeútica y actividades acuáticas en piscina. Midieron el efecto sobre afectación motora, parámetros de la marcha y calidad de vida. El análisis estadístico mostró resultados favorables para la terapia basada en la danza en el equilibrio motor, de tal forma que esta terapia producía beneficios en el test “Timed Up and Go”. Este test es una prueba especialmente indicada para medir movilidad y valorar el riesgo de caídas, y mide el tiempo necesario para levantarse de la silla (preferiblemente sin utilizar los brazos), caminar hasta una marca situada a 3 metros, darse la vuelta y sentarse nuevamente en la silla. Además la danza también mostró beneficios significativos en la escala de equilibrio de Berg.
 
 
Las intervenciones acuáticas mostraron resultados favorables en la confianza del equilibrio por parte del paciente, pero no en parámetros objetivos. Aunque se observó un beneficio en la calidad de vida, no llegó a ser significativo. Destacar que sólo la evaluaron en esta intervención y no en el caso de la danza por falta de datos.

En conclusión, el presente metanálisis observa que aunque hay algo de beneficio, no hay evidencia significativa concluyente sobre la efectividad de las intervenciones acuáticas para mejorar la motricidad, el equilibrio y calidad de vida en personas con enfermedad de Parkinson. Sin embargo, sí parece que con esta terapia mejora la confianza del paciente en su percepción de equilibrio (subjetivo), lo cual es importante para el paciente. Las intervenciones físicas basadas en danza terapeútica parecen ser más efectivas, especialmente para mejorar el equilibrio funcional (objetivo), por lo que se podría recomendar que se incorporasen a la práctica clínica. Se necesita más investigación para dilucidar qué factores específicos hacen que la danza terapeútica sea una intervención adecuada así como para identificar qué factores específicos de la terapia tienen un mayor impacto en el logro de resultados motores positivos en los pacientes con enfermedad de Parkinson.


Abril 2020
DIEGO SANTOS GARCÍA
NEUROLOGÍA, CHUAC (COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA), A CORUÑA