El párkinson supone un coste de 1.900 millones de euros al año en España
03/09/2026
La enfermedad de Parkinson no solo tiene consecuencias sobre la salud y la calidad de vida de las personas que conviven con ella. Su impacto alcanza también a las familias, los sistemas sanitarios y sociales y el ámbito laboral.
Un nuevo estudio de la iniciativa COIN-Eu (Cost of Illness in Neurology in Europe), liderada por la Academia Europea de Neurología (EAN) y publicado en la revista científica Movement Disorders, ha analizado la carga económica asociada a la enfermedad de Parkinson en Europa.
Según sus estimaciones, en 2019 el coste alcanzó los 22.800 millones de euros, una cantidad equivalente a aproximadamente 28.800 millones de euros a precios de 2025.
España se encuentra entre los países europeos con mayor carga económica asociada a la enfermedad, con un coste estimado de 1.900 millones de euros anuales.
2,2 millones de personas con párkinson en Europa
El estudio estima que alrededor de 2,2 millones de adultos vivían con párkinson en 47 países europeos en 2019.
Además, la prevalencia de la enfermedad prácticamente se ha duplicado desde 1990, al pasar de 135 a 247 casos por cada 100.000 habitantes.
Los investigadores relacionan este crecimiento, entre otros factores, con el envejecimiento de la población, pero también con una mejor detección de la enfermedad y los avances en el diagnóstico.
Esta evolución plantea un importante desafío para los sistemas sanitarios y sociales europeos, ya que un mayor número de personas con párkinson implica también mayores necesidades de atención médica, apoyo social y cuidados a largo plazo.
¿De dónde procede el coste del párkinson?
De los 22.800 millones de euros estimados en Europa, aproximadamente 17.300 millones —el 76 % del total— correspondieron a costes directos médicos y no médicos.
Aquí se incluyen aspectos como la atención hospitalaria, los medicamentos, la asistencia social o las adaptaciones necesarias en las viviendas.
Pero el estudio pone también cifras a otra realidad especialmente importante: los cuidados que proporcionan las familias y las personas cercanas.
Los cuidados informales no remunerados representaron aproximadamente 4.400 millones de euros, cerca del 19 % de toda la carga económica asociada a la enfermedad.
A ello se suman alrededor de 1.000 millones de euros relacionados con la pérdida de productividad laboral.
El peso de los cuidados que asumen las familias
Los datos permiten observar una dimensión del párkinson que no siempre queda reflejada cuando se analiza únicamente el gasto sanitario.
A medida que la enfermedad progresa, algunas personas pueden necesitar cada vez más ayuda para determinadas actividades de la vida diaria. Una parte importante de ese apoyo recae sobre familiares y personas del entorno que acompañan, ayudan y cuidan sin recibir una remuneración por ello.
El estudio estima económicamente ese trabajo y muestra que prácticamente uno de cada cinco euros del impacto económico del párkinson en Europa corresponde a cuidados informales no remunerados.
Esta cuestión adquiere todavía mayor relevancia en un contexto de envejecimiento de la población y de aumento previsto del número de personas que vivirán con la enfermedad.
España, entre los países con mayor carga económica
La distribución del coste del párkinson en Europa es desigual.
Alemania encabeza la estimación, con 5.700 millones de euros anuales, seguida de Francia, con 5.300 millones; Italia, con 2.600 millones; España, con 1.900 millones; y Reino Unido, con 1.600 millones de euros.
Estos cinco países concentran aproximadamente tres cuartas partes de la carga económica estimada en Europa.
Los investigadores señalan que estas diferencias están relacionadas con factores como el tamaño de la población, la prevalencia de la enfermedad asociada a la edad, los costes sanitarios y la disponibilidad de datos.
Un reto sanitario, pero también social
Los autores advierten de algunas limitaciones del estudio. Entre ellas, la escasez de investigaciones sobre costes disponibles en determinados países, especialmente aquellos con niveles de renta más bajos.
Aun así, el trabajo permite dimensionar el impacto que puede tener el crecimiento de la enfermedad de Parkinson en las próximas décadas.
Si aumenta el número de personas que viven con párkinson, crecerá también la necesidad de disponer de atención sanitaria, servicios sociales, cuidados de larga duración y apoyo para las familias y personas cuidadoras.
Los datos refuerzan así la necesidad de abordar el párkinson desde una perspectiva integral: no únicamente como una enfermedad neurológica, sino también como un desafío sanitario, económico y social que requiere planificación y recursos.
Fuente: estudio de la iniciativa COIN-Eu (Cost of Illness in Neurology in Europe), liderada por la Academia Europea de Neurología y publicado en Movement Disorders. Información recogida por Forbes España.