Me estoy haciendo mayor y mi cinismo, como mi cintura, se va ensanchando cada vez más.
Ya no me sirven los actos de fe para creer en lo que nos dicen los expertos, siempre tan propensos a reescribir sus descubrimientos.
¿Os acordáis de esa época en que los médicos decidieron que no podíamos comer más de dos o tres huevos a la semana? No hace tantos años. Veinte, treinta…Fue antes de enterarnos de que había un colesterol bueno y otro malo y de que, como los polis, cada uno cumple su función.
¿Y os acordáis de cuando la gente hacía footing, luego llamado running, para estar en forma y perder peso? Es que antes no sabíamos que levantar pesas en reposo es un ejercicio mucho más eficaz para eso.
Yo tengo muy buena memoria, a pesar del Parkinson, y lo recuerdo todo perfectamente. Todo menos el nombre de ese actor tan famoso que hace los anuncios de Nespresso, que ahora no me sale, aunque lo tengo en la punta de la lengua. ¡Qué más quisiera yo que tenerlo en la punta de la lengua! Si, si, puedo hacer bromas sexuales. La mojigatería no es uno de los cincuenta síntomas que tiene el Parkinson.
Pues como decía, yo recuerdo cuando te ponían un hierro en la espalda para la escoliosis, cuando la margarina pasó a ser más sana que la mantequilla y viceversa. Por eso voy a confesar que tengo mis reticencias sobre los “incontables" beneficios del ping pong para los pacientes con parkinson. Todos nos hemos lanzado a la piscina (a la mesa, en este caso) con los ojos cerrados. Yo, por si acaso, mantengo uno abierto. Para ver donde va a parar la pelota y también porque no vaya a ser que de aquí unos años redescubran que el tenis de mesa ha estado acelerando la muerte de nuestras neuronas.
¿Os imagináis? No se salva ni el apuntador. Suerte tenemos de la levodopa. Aquí sí que no ha habido cambios de ideas ni de formas desde que surgió en los años sesenta. En su momento se consideró un tratamiento revolucionario. Más de medio siglo después, empieza a oler a rancio.
¡Pónganse las pilas señores expertos, que los del VIH ya casi lo han conseguido!
Anna Gómez Grau
Aviso: Las opiniones, reflexiones y comentarios expresados en los textos y vídeos de esta sección corresponden exclusivamente a su autora, Anna Gómez Grau (Elefantana), y no reflejan necesariamente la posición, opiniones o criterios de la Fundación Degén ni de la Comunidad Degén. Esta sección tiene carácter personal y divulgativo, y busca compartir experiencias y puntos de vista individuales a través del humor.