Mirar al cerebelo para entender mejor el Parkinson: conversación con Manuel Rico
13/03/2026
Manuel Rico lleva años vinculado a la comunidad de la Fundación Degén, participando en entrevistas y grabaciones para acercar la investigación sobre la enfermedad de Parkinson a pacientes y familias.
Actualmente continúa su formación e investigación en neurociencia en la University of Oxford, tras haber pasado por el Massachusetts General Hospital, donde empezó a profundizar en una línea de trabajo que hoy centra buena parte de su interés científico: el posible papel del cerebelo en la enfermedad de Parkinson.
Sabemos que se encuentra en una etapa especialmente intensa de trabajo, por lo que le agradecemos especialmente que haya dedicado unos minutos a responder a estas preguntas para la comunidad. En esta conversación comparte qué le llevó a estudiar el Parkinson, en qué está investigando ahora mismo y cuáles cree que son los grandes retos que la ciencia todavía debe resolver.
Entrevista
-Mirando tu recorrido desde que empezaste medicina hasta tu etapa actual en neurociencia, ¿qué experiencias han ido reforzando tu compromiso con el estudio del Parkinson?
El motor fundamental de mi propósito es haber vivido la enfermedad de cerca. Cuando de pequeño ves a la gente que más quieres no poder hacer ciertas actividades cotidianas, en un primer momento te sorprende, y luego intentas buscarle una explicación. A medida que pasa el tiempo te vas dando cuenta del motivo y, en mi caso, crece en ti de manera natural las ganas de pelear contra ello.
En segundo lugar, para quien investiga, es necesario enamorarse de lo que haces. La EP guarda un montón de misterios muy atractivos desde el punto de vista académico.
En última instancia diría que también es sentir que hay que hacer ver que no es un trastorno del movimiento, si no un trastorno somato-cognitivo (es decir, que hay síntomas no motores muy importantes), como se ha hecho más evidente en estas últimas semanas con el trabajo del laboratorio de Hesheng Liu.
“El motor fundamental de mi propósito es haber vivido la enfermedad de cerca.”
-¿En qué estás trabajando ahora mismo y cómo puede ese trabajo ayudarnos a entender mejor la enfermedad?
El pasado verano mientras rotaba en el Hospital General de Massachusetts di con una estructura del sistema nervioso central que atrajo mi atención rápidamente: el cerebelo.
En muchas ocasiones los síntomas de los pacientes con daño en el cerebelo me recordaban a déficits motores de la Enfermedad de Parkinson.
Existe la posibilidad de que el cerebelo pueda compensar los síntomas en EP y que pacientes con más actividad en esta estructura presenten menos síntomas.
En Oxford voy a estudiar el cerebelo con un nuevo escáner cerebral para estimular esta estructura con ultrasonidos de alta intensidad. Mi sueño seria conseguir entender el mecanismo detrás de este potencial papel compensatorio para aprovecharnos de un mecanismo de defensa que nuestro sistema nervioso pone en marcha cuando las cosas van mal en la EP. Hay diferentes apuestas para curar la EP, en mi caso inspirarse en como nuestro propio cuerpo intenta pelear tiene bastantes posibilidades de ayudarnos a llegar a conclusiones relevantes. Quién sabe si activar distintas partes del cerebelo permite reducir síntomas y modificar el curso de la enfermedad.
Además, las intervenciones de estimulación cerebral actuales no atajan muy bien el temblor. Creo que el cerebelo es el lugar en el que fijarnos para cambiar esto.
“Existe la posibilidad de que el cerebelo pueda compensar los síntomas en Parkinson. Mi sueño sería entender ese mecanismo para aprovechar ese sistema de defensa del propio cerebro.”
-Desde tu perspectiva como investigador, ¿cuáles son hoy las grandes preguntas que aún necesitamos responder sobre el Parkinson?
La primera seria cómo perfeccionar la terapia de células madre para que el efecto sea duradero y las neuronas implantadas lleguen a donde tienen que llegar. Estos días se aprobó en Japón la terapia de células madre en EP, pero hay que optimizar procesos.
En segundo lugar, a qué se debe el incremento exponencial de casos en todo el mundo y en tercer lugar qué circuitos cerebrales son responsables de los defectos cognitivos en EP y cómo podemos adelantar el diagnostico basándonos en síntomas no motores.
-¿Crees que estamos más cerca de tratamientos que modifiquen el curso de la enfermedad, más allá del control de los síntomas?
Si, cada día estamos más cerca. La estimulación cerebral ha sido una gran revolución. Pero hay gente muy inteligente en todo el mundo intentando acabar con esto. Por desgracia, afecta a muchas personas. Así que también hay interés empresarial. Aun así, creo que fallamos en cuando a la interdisciplinariedad. Hay muchos artículos publicados cada día con nuevas hipótesis sobre la enfermedad. Creo que la IA nos puede ayudar a ponerle más sentido y ordenar ideas antiguas y nuevas.
-¿Qué mensaje te gustaría compartir hoy con las personas con Parkinson que forman parte de la comunidad?
El ejercicio y las relaciones personales son factores clave para vivir mejor con EP. Si crees que necesitas ayuda para implementar estas dos cosas en tu día a día por algún motivo, habla con nosotros. Te ayudaremos en todo lo que podamos. Aquí estamos para mejorar vuestra calidad de vida.
“El ejercicio y las relaciones personales son factores clave para vivir mejor con Parkinson.”
La investigación sobre la enfermedad de Parkinson avanza desde múltiples frentes: terapias celulares, nuevas tecnologías de estimulación cerebral o el estudio de circuitos neuronales que hasta ahora habían recibido menos atención.
Como recuerda Manuel Rico, entender mejor cómo el propio cerebro intenta compensar los efectos de la enfermedad puede abrir nuevas vías para mejorar la vida de quienes conviven con ella. Mientras tanto, hay factores que siguen siendo fundamentales en el día a día: mantenerse activo, cuidar las relaciones personales y no afrontar la enfermedad en soledad.