Nueva investigación describe por primera vez la secuencia cerebral implicada en las alucinaciones visuales del Parkinson
10/02/2026
Un equipo de investigación del Instituto de Investigación Sant Pau (IR Sant Pau) y del Servicio de Neurología del Hospital de Sant Pau de Barcelona ha descrito con detalle cómo se altera la percepción visual en personas con enfermedad de Parkinson que experimentan alucinaciones visuales, uno de los síntomas no motores más relevantes de esta enfermedad. 
El estudio, publicado en la revista NPJ Parkinson’s Disease, representa una de las caracterizaciones más completas hasta la fecha de los mecanismos neurocognitivos subyacentes a este fenómeno. 
¿Qué se descubrió?
• Las alucinaciones visuales, que pueden manifestarse como figuras que se desvanecen al mirarlas directamente o sombras que cruzan el campo visual, no se deben a un fallo en la vista, sino a alteraciones en cómo el cerebro interpreta las señales visuales. 
• El estudio incluyó a 93 pacientes con Parkinson sin demencia, que realizaron tareas de categorización visual mientras se registraba su actividad cerebral mediante electroencefalografía (EEG). 
• Se identificaron tres etapas en las que el procesamiento visual se ve afectado en quienes presentan alucinaciones:
1. Codificación estructural reducida (señal N170): menor capacidad para interpretar formas.
2. Procesos de atribución de significado demasiado tempranos (señal N300): el cerebro “rellena” percepciones antes de que la información completa esté disponible.
3. Déficit en la fase de revisión cognitiva (señal P600): menor capacidad para corregir interpretaciones erróneas. 
¿Por qué es importante?
Estas alteraciones reflejan que el origen de las alucinaciones no está en los ojos, sino en cómo el cerebro construye y corrige perceptos visuales. Identificar patrones específicos de actividad cerebral podría permitir desarrollar marcadores objetivos para detectar cambios sutiles antes de que se manifiesten clínicamente o progresen a deterioro cognitivo. 
Este avance también puede contribuir a comprender mejor cómo los síntomas no motores del Parkinson se relacionan con las funciones cognitivas superiores, un área clave para mejorar calidad de vida y atención clínica en esta comunidad