Sexualidad y párkinson: cómo afrontar los cambios en la intimidad

Sexualidad y párkinson: cómo afrontar los cambios en la intimidad

La sexualidad también puede cambiar cuando aparece el párkinson. El deseo, la respuesta sexual, la imagen que tenemos de nuestro cuerpo o la forma de relacionarnos con nuestra pareja pueden verse afectados por la enfermedad. Hablar de ello con naturalidad es el primer paso para comprender qué está ocurriendo, buscar ayuda cuando sea necesaria y encontrar nuevas formas de vivir la intimidad.

Hablar de temblor, rigidez, medicación o problemas de sueño cuando hablamos de párkinson resulta relativamente sencillo. Hablar de sexo, no tanto.

Sin embargo, la sexualidad forma parte de la salud, el bienestar y la calidad de vida, también cuando convivimos con una enfermedad crónica.

Las dificultades sexuales son frecuentes entre las personas con párkinson y pueden tener diferentes orígenes. Pueden intervenir los propios cambios neurológicos de la enfermedad, los síntomas motores y no motores, factores emocionales, otras enfermedades y determinados tratamientos.

Y, aun así, muchas veces no se habla de ellas.

 

¿Cómo puede afectar el párkinson a la sexualidad?

No existe una única forma en la que el párkinson afecte a la vida sexual.

Algunas personas pueden experimentar una disminución del deseo. También pueden aparecer dificultades relacionadas con la excitación, la erección, la lubricación o el orgasmo, así como molestias o dolor durante las relaciones sexuales.

Pero la sexualidad no depende únicamente de la respuesta física.

La rigidez, la lentitud de movimientos, el temblor, el dolor o la fatiga pueden dificultar determinadas posturas o movimientos. Los problemas de sueño pueden influir en la energía y el deseo. Los síntomas urinarios pueden generar inseguridad. Y factores como la ansiedad, la depresión o los cambios en la autoestima también pueden repercutir en cómo vivimos nuestro cuerpo y nuestra sexualidad.

Por eso, cuando aparecen dificultades, es importante entender que pueden intervenir muchos factores diferentes y que no todas las personas con párkinson experimentan los mismos cambios.

 

Cuando también cambia la relación con nuestro cuerpo

La enfermedad puede modificar la forma en que una persona se percibe a sí misma.

Un cuerpo que antes respondía de determinada manera puede empezar a hacerlo de otra. Puede aparecer inseguridad ante los cambios físicos, miedo al rechazo o preocupación por no responder a las expectativas propias o de la pareja.

A veces también cambian los roles dentro de una relación. Cuando uno de sus miembros empieza a asumir más tareas de cuidado, puede resultar más difícil separar ese papel de cuidador o cuidadora del de pareja.

Todo ello puede afectar a la intimidad incluso cuando no existe una dificultad sexual concreta.

Reconocer estos cambios y poder hablar de ellos puede ayudar a evitar que el silencio, las suposiciones o la frustración creen todavía más distancia.

 

La medicación también puede influir

La relación entre párkinson, dopamina y sexualidad es compleja.

Los trastornos del control de impulsos pueden aparecer asociados a determinados tratamientos dopaminérgicos y el riesgo es especialmente relevante con los agonistas dopaminérgicos. Entre estos trastornos se encuentra la hipersexualidad, que puede manifestarse mediante pensamientos, impulsos o conductas sexuales difíciles de controlar.

No hablamos simplemente de tener más deseo sexual. Cuando existe hipersexualidad puede aparecer una dificultad real para controlar esos impulsos, con consecuencias para la propia persona, la pareja y su entorno.

Además, puede ser un problema especialmente difícil de reconocer y compartir debido a la vergüenza, la culpa o el miedo a ser juzgado.

Si aparecen cambios importantes en la conducta sexual después de iniciar o modificar un tratamiento, es fundamental comentarlo con el equipo médico. La medicación para el párkinson no debe reducirse ni suspenderse por cuenta propia.

 

Para saber más: hipersexualidad y párkinson

Nuestra psicóloga Carmen Breijo García aborda específicamente este tema en su artículo «Hipersexualidad en enfermedad de Parkinson: lo que necesitamos saber y cómo abordarlo», donde explica qué es, por qué puede aparecer, cómo identificarla y qué estrategias pueden ayudar tanto a la persona afectada como a su entorno.

→ Lee el artículo de Carmen sobre hipersexualidad y párkinson

 

Intimidad no significa solamente sexo

Cuando aparecen dificultades sexuales puede existir la sensación de que se ha perdido una parte importante de la relación. Sin embargo, también puede ser necesario ampliar nuestra manera de entender la intimidad.

El contacto físico, las caricias, los abrazos, el afecto, la conversación, el erotismo o simplemente disponer de un espacio compartido en el que volver a sentirse pareja pueden seguir formando parte de ella.

También puede ser útil introducir algunas adaptaciones en función de las necesidades de cada persona.

Por ejemplo, algunas personas pueden encontrar más cómodo reservar los momentos de intimidad para las horas del día en las que se encuentran mejor o en las que los síntomas interfieren menos. Buscar posiciones más cómodas, disminuir las expectativas sobre cómo “debería” ser una relación sexual o explorar otras formas de contacto y placer también puede ayudar.

No se trata necesariamente de recuperar exactamente la vida sexual anterior al diagnóstico, sino de descubrir qué funciona ahora y qué resulta satisfactorio para cada persona o pareja.

 

Hablar de sexualidad también forma parte de cuidarnos

La vergüenza sigue siendo una barrera importante a la hora de abordar estas dificultades.

A veces es la persona con párkinson quien no se atreve a plantearlas. Otras veces es la pareja. Y también puede ocurrir que los profesionales sanitarios no pregunten directamente por la salud sexual.

Pero si existe una dificultad que genera malestar, merece ser consultada.

Dependiendo del problema, puede ser necesario hablar con neurología, medicina de familia, psicología, sexología, ginecología, urología u otros profesionales especializados.

Algunas dificultades pueden tener tratamiento y otras pueden mejorar mediante adaptaciones, terapia sexual o de pareja, el abordaje de factores físicos o emocionales que están interfiriendo o una revisión del tratamiento farmacológico por parte del equipo médico.

 

«Intimidad en movimiento»: un espacio para hablar de sexualidad y párkinson

Precisamente porque necesitamos espacios donde hablar de estos temas con naturalidad y sin juicios, el próximo Taller de Soporte Emocional de Comunidad Degén estará dedicado a la sexualidad y la intimidad.

«Intimidad en movimiento: sexualidad y párkinson» será un espacio para comprender cómo puede afectar el párkinson al deseo, la respuesta sexual y la imagen corporal, pero también para hablar de comunicación, deseos, límites y necesidades.

Durante el taller abordaremos posibles adaptaciones ante los cambios que introduce la enfermedad y cuándo puede ser conveniente pedir ayuda profesional.

 

📅 Jueves 17 de septiembre

🕖 19:00 h

💻 Online

[INSCRÍBETE EN EL TALLER]

 

La sexualidad también se cuenta en primera persona

En nuestra Comunidad hay personas que ya se han atrevido a poner palabras a un tema del que todavía cuesta hablar.

Mar Lorido Cortés reflexiona en su blog personal sobre sexualidad y párkinson y sobre la necesidad de romper el silencio que todavía rodea a esta parte de la enfermedad.

Su mirada en primera persona nos recuerda algo importante: hablar de sexualidad no es hablar de algo accesorio. Es hablar también de bienestar, autoestima, relaciones y calidad de vida.

→ Lee el artículo de Mar: «Sexualidad y Parkinson»

Porque el párkinson puede cambiar muchas cosas, también nuestra manera de vivir la intimidad. **Pero que algo cambie no significa que tenga que desaparecer. Hablar, comprender lo que está ocurriendo y buscar nuevas formas de encontrarnos también puede formar parte del camino.**

 

Fuentes consultadas

Para la elaboración de este artículo se han consultado fuentes científicas, guías clínicas y organizaciones especializadas en enfermedad de Parkinson:

*Parkinson's Foundation. *Sexual Health*. Información sobre los efectos de los síntomas motores y no motores, factores emocionales y tratamientos en la salud sexual de las personas con párkinson.

* National Institute for Health and Care Excellence (NICE). *Parkinson's disease in adults (NG71)*. Guía clínica que aborda, entre otros aspectos, los trastornos del control de impulsos asociados al tratamiento dopaminérgico y su manejo.

* Parkinson's Europe. Información sobre comunicación, relaciones, sexualidad e intimidad en personas que viven con párkinson.

* Revue Neurologique (2026). Revisión científica sobre disfunción sexual en la enfermedad de Parkinson, su carácter multifactorial y su impacto en la calidad de vida.

* Revisión sistemática y metaanálisis sobre enfermedad de Parkinson y disfunción sexual (2023). Análisis de 22 estudios sobre la asociación entre párkinson y disfunción sexual en hombres y mujeres.

 

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*Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración ni las indicaciones de los profesionales sanitarios.