«Un párkinson por cada paciente»: el reportaje de El País que recuerda que no existen dos párkinson iguales

«Un párkinson por cada paciente»: el reportaje de El País que recuerda que no existen dos párkinson iguales

El párkinson suele asociarse al temblor, pero la realidad es mucho más compleja. Cada persona vive la enfermedad de una manera diferente, hasta el punto de que los especialistas aseguran que existen "tantos párkinson como pacientes". Esta diversidad convierte a la enfermedad en un gran reto tanto para los profesionales sanitarios como para las personas que conviven con ella y sus familias.

Aunque síntomas como la rigidez o la lentitud de movimientos son frecuentes, muchas personas presentan otros signos menos conocidos, especialmente síntomas no motores, que pueden aparecer años antes del diagnóstico. Alteraciones del sueño, ansiedad, depresión, estreñimiento o pérdida del olfato pueden manifestarse incluso una o dos décadas antes de que aparezcan los síntomas motores más reconocibles.

Además, la evolución de la enfermedad es muy diferente en cada caso. Algunas personas experimentan una progresión lenta y mantienen su autonomía durante años, mientras que otras desarrollan complicaciones más rápidamente. El párkinson tampoco es una enfermedad exclusiva de las personas mayores: aunque es más frecuente a partir de los 60 años, también puede aparecer en edades tempranas, incluso antes de los 50 años.

 

La necesidad de una atención integral

Esta enorme heterogeneidad hace imprescindible un modelo de atención personalizado y multidisciplinar. Los expertos y la Federación Española de Párkinson (FEP) defienden un abordaje que vaya más allá de la medicación y que incluya la participación coordinada de neurólogos, fisioterapeutas, logopedas, psicólogos, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.

La FEP también pone el foco en las desigualdades territoriales, especialmente en el medio rural, donde muchas personas tienen mayores dificultades para acceder a especialistas y recursos de rehabilitación. Garantizar una atención continuada y de calidad, independientemente del lugar de residencia, sigue siendo uno de los grandes retos pendientes.

 

Un desafío creciente

La enfermedad de Parkinson es ya la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente del mundo y su incidencia no deja de aumentar. En España se estima que más de 200.000 personas conviven con la enfermedad y cada año se diagnostican alrededor de 10.000 nuevos casos. Las previsiones apuntan a que estas cifras seguirán creciendo en las próximas décadas debido, principalmente, al envejecimiento de la población.

Ante este escenario, los especialistas insisten en la importancia del diagnóstico precoz, el seguimiento continuado y el acceso a recursos que permitan adaptar la atención a las necesidades concretas de cada persona.

Porque detrás de cada diagnóstico hay una historia diferente, unos síntomas distintos y unas necesidades propias. Y precisamente por eso, cada persona necesita un abordaje único: un párkinson para cada paciente.

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