Author Avatar
Martina prada

Carta al niño Jesús

Niño Jesus, te escribo desde el lugar donde el ruido de los papeles no tapa la incertidumbre de la verdad. (Desde la esquina de uno de los muros de mi casa)
Niño Jesús te escribo desde la mirada de quien vive una enfermedad en progreso y sabe demasiado bien qué hay detrás de cada diagnóstico.
Este año trabajo a pie de piedra es decir de ejemplo,de paciente que confunde su dolor de las lágrimas con sudor. Ahora soy invisible para quienes solo miran estadísticas, gráficos y KPIs: números que no cuentan personas.

Niño Jesus, solo te pido luz para el abismo.

Espero que un día la medicina no se entienda como piezas sueltas de montaje, sino un acto humano continuo de un proceso llamado "enfermedad". Que detrás de cada diagnóstico —en mi caso, Parkinson— hay una vida que necesita tiempo, escucha y respeto, no un código en un ordenador.
Y a quienes dicen “otra vez con lo mismo”, solo les digo esto:
no te deseo vivir controlando tu cuerpo y tu mente a cada instante,
apagándose y encendiéndose cuando quiere.
No te lo deseo.

Para mis compañeros de primera línea, los que sostienen, te pido fortaleza.
Que no se nos apague la vocación bajo la burocracia
y que sigamos acompañando, aunque nadie nos nombre.

Y para mí, Niño Jesús:
que no pierda la indignación ante la injusticia
ni la ternura para seguir tocando la mano de quien lo necesita, empezando por la mía.
No quiero ser un lamento. Quiero ser fortaleza. Aunque sea en silencio.

Que algún día el sistema sanitario recuerde su principio más básico es :primum non nocere. ( No hacer daño)

Amen
Con cariño,

Martina. PhD

Comentarios (3)

Debes estar registrado para poder publicar tu comentario