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Paqui Ruiz González

Crónica de un trono vacío

Es increíble cómo la sociedad tiene un día para las cosas más absurdas del planeta tierra, tal como el Día de los Calcetines Perdidos, pero el drama internacional, espero que no sólo nos suceda a los españoles, de no poder ir al trono, hacer una breve visita a la sección de cerámica, voy a po-polvearme la nariz,...se quedan en el cajón de los secretos más inconfesables.

Resulta que el mundo tiene un Día Mundial del Inodoro. ¿A qué no te lo crees? Pues sí. la Asamblea General de las Naciones Unidas designó el día 19 de noviembre como el Día Internacional del Inodoro. Y ¿por qué no?.

Ese día celebramos el mueble, la porcelana, el diseño de la cisterna... pero del drama humano que ocurre, o mejor dicho, no ocurre, encima de él, ni una palabra. Silencio total, silencio administrativo, silencio público, silencio privado, … En fin, incomoda hablar de él, ni la gente fina, ni las más molonas lo hacen.

Parece que el estreñimiento no es lo bastante correcto y educado como para hablar de él, porque no está presente,. ¿Qué es un poquito de dolor?

Total tener su propio logo, su y su campaña de concienciación, no resulta adecuado.

Un martes cualquiera tras cuatro días de dieta estricta a base de fibra que solo ha servido para inflarte como el muñeco de Goodyear, nadie te pregunta en la oficina: "Oye, ¿qué tal tu tránsito hoy? Te veo con cara de obstrucción nivel 5. No, eso se lleva por dentro, con la dignidad que te queda mientras el alma se te escapa en cada esfuerzo y te acuerdas de todos los santos. Siempre hay un alma caritativa que te dice: "¿Has probado a beber agua?". ¡Vaya! ¡Qué iluminación! ¡Agua! Seguro que mis intestinos, que han decidido declararse en huelga general indefinida, estaban esperando un vasito de agua para desconvocar el paro.

Tenemos días para los océanos, para la paz y para el chocolate. Pero para los que vivimos en una batalla constante contra nuestra propia anatomía, esperando un milagro que no llega, solo nos queda la soledad del váter y el recuerdo de que, comparado con esto, un parto es un paseo por el parque.

Estimados científicos, doctores y mentes brillantes en busca de la cura para el Párkinson les agradecemos los avances, de verdad. Pero mientras diseñan la próxima terapia milagrosa para que nuestro cerebro recupere el control, les pedimos un favor, básico y urgente, dejen de ignorar nuestros intestinos.

El estreñimiento empeora los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

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