ZOMBIES Y HABITANTES NOCTURNOS
Ya conté que el fin de semana largo, las calles de Phoenix estaban vacías, con excepción de los que vamos y venimos del congreso, entre ellos, unos cuantos judíos ortodoxos, con sus rulos y barbas largas, su camisa blanca, su chaleco, sombrero y sobretodo negros, pese a los 38º.
El sábado a la noche salgo a comprar piza.
A dos cuadras por la Avenida Central, encontré Piza Hut, un local que podía haber estado en cualquier barrio humilde de Montevideo. Un muchacho, latino, con las pizas, la salsa y el horno, y una señora, latina, guardándolas en cajas y dándoselas a los Delivery, y tres personas, parados contra el pequeño mostrador, esperamos unos 20 minutos para llevar una pizeta con pepperoni.
Cuando salgo, en vez de doblar a la derecha, doblo a la izquierda, y me perdí.
Empiezo a caminar por una calle que no ubicaba, y veo, en sentido contrario al mío, varios jóvenes, no en grupo, sino uno atrás de otro, pero desordenados. Típica formación para robar. Paso a uno, a otro, y cuando estoy en medio de todos, me dispongo a defenderme, pero no. Pasan a mi lado como si no existiera. Zombies
La cabeza y la parte alta de la espalda dobladas para abajo, la boca abierta, balbuceando sonidos que deberían haber sido palabras, los brazos, dos cosas inertes que cuelgan al costado del cuerpo. Dan un paso. Después otro. Después otro. No avanzan, no caminan. Flotan.
Son zombies, y además de lastimarme su no existencia, me golpea una palabra: Fentanilo. Pero más me golpea su edad. Son jóvenes. Eran jóvenes.
Me reubico con el Google maps, Siete cuadras esquivando zombies y otros despojos humanos, bultos que adivino personas durmiendo en la vereda, y dos (¿negros, personas de color, afrodescendientes?) durmiendo en dos bancos de plaza, con sus pertenencias en un carrito de supermercado.
Bienvenidos al primer mundo.
MIS AMIGOS MEXICANOS 1
El domingo, cuando terminamos el paseo por el Muhammad Alí Center, un matrimonio mexicano que andaba en auto, nos llevaron a Patricia, de la Argentina y a mí, hasta el congreso.
Conversamos de todo un poco, y en algún momento comenté que lo único que quería comprar eran los regalos para mis tres nietos: una cajita musical para Aitana, de 5 años, algo de Hot Weels para Nicolás, de 8, y algo del mundial de fútbol para Iñaki, también de 8 años, y que no había visto ni una sola tienda, shopping o comercio en las 24 horas que llevaba en el país del consumo, además de no ver ni una sola señal del mundial de fútbol, que empezaba en 12 días.
Al otro día nos volvimos a ver en el Congreso, y en la tarde, Teresita, y su esposo, Israel, me invitan, junto a otro matrimonio mexicano, Francisco y Rosa, a cenar algo y a buscar dónde comprar los regalos para mis nietos.
Teresita me sorprendió por primera vez. Vio que yo, un desconocido hasta 24 horas atrás, tenía un problema, y en vez de alejarse, tomó como un compromiso personal encontrar una solución. No podía permitir que me fuera sin los regalos.
Fuimos los cinco a un restaurante, a unos 20 minutos del centro, fuera de la ciudad,
Apenas nos sentamos, una moza, o mesera para los mexicanos, o waitress para los norteamericanos, junto con el saludo, nos trajo un vaso gigante de agua con hielo para cada uno.
Pedí, con el asesoramiento de Israel, un bife de 14 onzas. ¿Se acuerdan de la costilla que le traían a Pedro Picapiedra, que le volcaba el troncomóvil? Bueno. Algo así era mi bife a punto, de 14 onzas, (más chico, por supuesto) con dos platos de ensalada.
Exquisito. Tierno. Sabroso. Excesivo.
Charlamos de todo. De la enfermedad de Parkinson que tenemos Francisco, Teresita y yo, de los familiares y cuidadores como Israel, Rosa y mi esposa, nos reimos, nos conocimos, los invité a visitar Uruguay, puse mi casa a disposición, Francisco me dijo que eramos tan chiquitos que con un día alcanzaba para conocer todo, nos volvimos a reir mientras le hablaba de Punta del Diablo, de Cabo Polonio, de la vista de Punta Ballena y de Piriápolis, de Colonia del Sacramento, de las termas, del asado, me dijeron de su admiración por el Pepe Mujica, les mostré una foto en la que estábamos con mi padre, él, cucharón en mano cocinando una buseca exquisita para más de 100 compañeros, y al lado, el mismo Pepe Mujica, no recuerdo si Diputado o Senador, con su pelo revuelto y su campera de jean.
Tuve que agregar otro destino a su visita a Uruguay: la chacra del Pepe.
Les pregunté si la diferencia entre México y Méjico era cultural, histórica o simplemente gramatical.
Mas allá de visiones distintas, entre que la Rae dice que como suena con Jota se debe escribir con Jota, pero en Náhuatl se escribe con Equis, ellos se sienten Mexicanos, pues, y quién con más derecho que ellos mismos para decir, escribir y sentirse Mexicanos y no mejicanos, que no es México si lo escriben con j, pues, aunque también entre ellos mismos hay quienes lo escriben con jota, pero como para todo mal, mezcal, y para todo bien también, que los de afuera lo escriban como quieran, que ellos Mexicanos y a mucha honra.
LA PRUEBA GENÉTICA
La PD GENEration es una iniciativa de investigación Internacional de la Parkinson´s Foundation, que ofrece pruebas genéticas y asesoramiento gratuito para personas que viven con la enfermedad de Parkinson, y el Doctor Ignacio Mata es Neurogenetista e Investigador de la enfermedad de Parkinson en poblaciones Latinoamericanas y Profesor de la Cleveland Clinic.
Alrededor de 20.000 personas con Parkinson se han hecho la prueba hasta ahora, y 13% de ellos presentan una variante genética asociada a la enfermedad de Parkinson, un número mayor al que se registraba hasta ahora, de entre 5 y 10%
Pero ¿Qué es la genética y qué tiene que ver con el Parkinson?
Como sabemos, no se conocen bien las causas de la enfermedad, pero se entiende que se produce por una combinación de factores genéticos, ambientales y de estilo de vida, como estrés, accidentes, etc.
¿Y qué es la genética? Es el estudio de cómo algunos rasgos personales se transmiten de padres a hijos. A su vez, los genes pueden presentar cambios llamados variantes que heredamos de nuestros padres, y algunos, muy pocos, pueden aumentar el riesgo de tener algunos problemas de salud.
Este estudio que la PD GENeration realizó en el congreso, tiene la diferencia con otros estudios anteriores, de que en este caso, nos informarán, a todos quienes nos lo hicimos, los resultados con explicación personal incluida.
Además de hacerme la prueba, tuve la posibilidad de conversar con el Dr. Mata, con quien me saqué una foto, y con Rebeca De León, Directora de Investigaciones Clínicas de la Parkinson´s Foundation, a quien le comenté la idea, surgida al ver la importancia del Congreso Mundial, de realizar un Encuentro o Congreso Nacional de Parkinson en Uruguay en 2027, y le consulté si había alguna posibilidad de apoyo, a lo que me contestó que hay que conversarlo, pero que no lo descarte para nada, ya que además, coincide con la instalación física en Montevideo en diciembre 2026, por lo que sería muy oportuna la participación en el Congreso, o Encuentro.
IDENTIDAD 2
A veces nos cuesta entender lo que pasa por la cabeza de los emigrantes, o de repente nos alcanza con nuestros problemas como para andar pidiendo prestados los problemas de otros, aunque sea para conocerlos, y cuando sin querer nos encontramos con uno (un emigrante, no un problema) nos damos cuenta de que inconscientemente, queríamos evitar que nuestros prejuicios se vieran obligados a enfrentarse a la realidad.
El último día, dejamos el hotel de Marylin, Humphrey, Gary e Ingrid (no digo los apellidos porque ya somos como íntimos) y nos vamos al aeropuerto, con Francisco y Rosa, en uber.
El conductor, mexicano hasta las patas, por el acento, ante mi creencia de haber visto un taxi robotizado cruzar con luz roja, me dice, con todo su odio a ese competidor desleal, que sí, que cometen (así me dijo: “Cometen” para remarcar la entidad delictiva) todo tipo de infracciones.
- ¿De dónde sos? Le pregunté.
- De Guadalajara, me contesta, orgulloso.
- Ash, qué bien, le digo. ¿Y cuánto hace que estás aca?
- Nací acá.
- ¿Cómo? Entonces sos estadounidense.
- Soy de Guadalajara, como mis padres, dice, y me mira como para que no siga preguntando, y yo me vuelvo reconfortado.
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