Está ampliamente demostrado (y esta comunidad es un ejemplo) que el apoyo social, las relaciones personales, son de gran importancia para todos nosotros. Encontrar un poco de comprensión o al menos un lugar donde poder expresarnos y ser escuchados, sentir que no estamos solos, nos ayuda a continuar. No es siempre fácil. A fin de cuentas aunque estemos enfermos, seguimos siendo seres humanos con nuestras luces y nuestras sombras.
Desde el inicio he buscado respuestas que en ocasiones no existen. En esa búsqueda encontré personas como yo que trataban de continuar viviendo dándole un nuevo sentido a su existencia. Algunas de ellas se encuentran en esta Comunidad. Me mostraron un camino y decidí acompañarlas.
Pero las relaciones no siempre son fáciles. Las dinámicas que se establecen en el interior de cualquier grupo social pueden traer conflictos no deseados, malas interpretaciones de lo que se dice o se hace... y eso puede significar el final de una etapa. Los finales de etapa pueden suponer el inicio de otra pero no podemos dejar atrás lo que hemos vivido. Lo más doloroso de la ruptura es que siempre dejamos algo en el camino.
Acabamos de iniciar el mes de abril, el mes del párkinson. Nos volcamos en mostrarnos ante la sociedad reclamando investigación, atención... Compartimos actividades en las redes sociales... Entrevistas en algunos medios de no mucho alcance... Y todo eso nos hace creer que somos comprendidos por una sociedad que desconoce casi todo del párkinson. No podemos engañarnos: las acciones individuales son poco visibles. Las intervenciones y campañas deben hacerse desde los estamentos que pueden representarnos: fundaciones, asociaciones, la federación...
Las individualidades no representan al colectivo que somos. Tendemos a personalizar pensando que somos "únicos". Y lo somos para los más cercanos, para los que nos quieren. Pero no es suficiente. Es una gota de agua en el océano. Es necesario que tomemos conciencia como "colectivo".
Pero nada es excluyente. Sin lugar a dudas el apoyo que podemos proporcionarnos entre nosotros es importante para nuestro bienestar personal. Y así debemos entenderlo sin olvidar que pertenecemos a un colectivo común.
Quiero aprovechar para, una vez más, agradecer a La Fundación Degén que nos permite este lugar de encuentro. Un primer paso para un largo camino que aún nos queda por recorrer.
Desde el inicio he buscado respuestas que en ocasiones no existen. En esa búsqueda encontré personas como yo que trataban de continuar viviendo dándole un nuevo sentido a su existencia. Algunas de ellas se encuentran en esta Comunidad. Me mostraron un camino y decidí acompañarlas.
Pero las relaciones no siempre son fáciles. Las dinámicas que se establecen en el interior de cualquier grupo social pueden traer conflictos no deseados, malas interpretaciones de lo que se dice o se hace... y eso puede significar el final de una etapa. Los finales de etapa pueden suponer el inicio de otra pero no podemos dejar atrás lo que hemos vivido. Lo más doloroso de la ruptura es que siempre dejamos algo en el camino.
Acabamos de iniciar el mes de abril, el mes del párkinson. Nos volcamos en mostrarnos ante la sociedad reclamando investigación, atención... Compartimos actividades en las redes sociales... Entrevistas en algunos medios de no mucho alcance... Y todo eso nos hace creer que somos comprendidos por una sociedad que desconoce casi todo del párkinson. No podemos engañarnos: las acciones individuales son poco visibles. Las intervenciones y campañas deben hacerse desde los estamentos que pueden representarnos: fundaciones, asociaciones, la federación...
Las individualidades no representan al colectivo que somos. Tendemos a personalizar pensando que somos "únicos". Y lo somos para los más cercanos, para los que nos quieren. Pero no es suficiente. Es una gota de agua en el océano. Es necesario que tomemos conciencia como "colectivo".
Pero nada es excluyente. Sin lugar a dudas el apoyo que podemos proporcionarnos entre nosotros es importante para nuestro bienestar personal. Y así debemos entenderlo sin olvidar que pertenecemos a un colectivo común.
Quiero aprovechar para, una vez más, agradecer a La Fundación Degén que nos permite este lugar de encuentro. Un primer paso para un largo camino que aún nos queda por recorrer.
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