Muchas de nosotras, porque el estrés en el Párkinson afecta más a las mujeres que a los hombres, sabemos que la ansiedad y el agobio, por querer hacer más de lo que debemos, aumenta el temblor, la rigidez y la fatiga.
El cerebro de una persona con Párkinson procesa todo más lentamente, la información, las respuestas, la memoria. Y sin embargo, le seguimos sobrecargando de tareas. Todo esto hace que se produzca algo que se llama “fatiga mental" y yo le llamo "me va a dar algo”.
Estos momentos de estrés alto traen como consecuencia que la medicación no nos haga el efecto que tanto deseamos, sentirnos bien.
Lo que hace sentirnos cansados y aparezcan los temidos “off" que tanto condicionan nuestras vidas.

Aunque tarde, pero aprendamos que no somos Superwoman, ese concepto que nos han impuesto, social y psicológicamente en la década de 1980, que describe la presión autoimpuesta de las mujeres para triunfar en múltiples roles a la vez y "llegar a todo" con una impoluta perfección nos ha causado un daño enorme.

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