Había una partida que nadie veía
No estaba sobre una mesa, ni tenía público.Se jugaba dentro de una persona, en silencio, donde cada movimiento cuesta de verdad.
El Rey llevaba corona… pero no sostén.Al más mínimo dolor, gritaba.Al menor golpe, hacía ruido.Necesitaba que todos miraran para sentirse en control. Su fuerza no estaba en lo que soportaba…sino en lo que mostraba.
Y funcionaba.Porque cuando alguien grita, el mundo se detiene un segundo.Y ese segundo… parece poder.
Al otro lado estaba el Peón.
No tenía discurso.No tenía testigos.Tenía pasos. Lentos. A veces torpes. A veces pesados.Pero constantes. No porque no sintiera…sino porque no convirtió el dolor en espectáculo. Lo sentía… y seguía.
Un día se cruzaron.
El Rey hizo lo de siempre:gritó más fuerte.Esperaba respuesta.Esperaba choque.
Esperaba que el otro también entrara en el juego. Pero el Peón no respondió.No por orgullo.Por claridad.No todo merece reacción.Y entonces pasó algo extraño.
El Rey, sin público, empezó a vaciarse.Porque su poder dependía del ruido.Sin eco… su voz no sostenía nada.Seguía moviéndose.Pero ya no avanzaba.
El Peón avanzó.Un paso.Luego otro.Sin prisa.Sin pausa.Sin necesidad de demostrar nada.Y cuando llegó al final…no hubo aplausos.No hubo victoria ruidosa.Solo un cambio silencioso:ya no necesitaba jugar contra nadie.
El Rey cayó.
No porque lo derrotaran.Sino porque dejó de importar.Y al final, el estuche no preguntó quién gritó más.
Las piezas descansaron juntas.
La madera del Rey… quebrada por su propio ruido.La del Peón… gastada, pero firme.
Y ahí entendiste algo que no se enseña:no eres más fuerte por aguantar en silencio…ni más importante por gritar el dolor.Eres libre cuando ya no necesitas ninguna de las dos cosas.
Ese es el jaque mate.
El que no suena.Pero cambia todo.
.....
Hoy, Viernes Santo, doy gracias. Por pertenecer a la comunidad Degen. El punto de encuentro que nos recuerda lo esencial:
no estamos solos en esta partida.

Somos muchos. Ya más de 1000 ....Unos días Rey, otros Peón.
Y juntos…
hacemos algo extraordinario:

convertir el " JAQUE MATE" —que parecía el final— en vida otra vez.

Y eso…
lo cambia todo.

Gracias.
Martina.

Comentarios (3)

Debes estar registrado para poder publicar tu comentario