Author Avatar
ROSA MARÍA BLÁZQUEZ VILLA

Los propósitos del nuevo año

Aquí estamos de regreso. O más bien, aquí continuamos. Con el inicio de un nuevo año, muchas personas ven este periodo anual como una manera de reiniciar, como si esto fuese posible. Hacer "borrón y cuenta nueva". Pero la vida no es así. Es un continuo transcurrir, añadiendo a nuestras mochilas personales nuestras experiencias y recuerdos que poco a poco nos van moldeando.
El problema es no querer cuando no podemos evitarlo. La aceptación es síntoma de madurez, ya sea aceptar el paso del tiempo, las circunstancias familiares y personales o sociales.
Pero no todo es aceptación. Proponerse diferentes cambios quizás puedan darle una vuelta a las cosas. Ya sabéis: "Si quieres que algo cambie, no hagas siempre lo mismo".
Y es aquí donde tenemos que intervenir. Pequeñas acciones que quizás permitan pequeños cambios.
Ya sé lo difícil que es. Y más para enfermos de párkinson con las emociones a flor de piel y a veces descontroladas. Y es ahí donde debemos intentar cambiar. Hábitos de vida, valorar lo que necesitamos realmente. Hablar con nuestro-a neurólogo-a y buscar opciones que nos puedan ayudar , no a cambiar sino a mejorar. Y aquí entra en juego otro factor: la confianza. La confianza en las personas que nos intentan ayudar de manera más o menos acertada. Nuestros médicos pueden no ser perfectos pero son profesionales. Pueden equivocarse pero nosotros también debemos poner de nuestra parte.
Cada uno de nosotros nos conocemos a nosotros mismos pero no les obliguemos a jugar a las adivinanzas. La sinceridad en todos los aspectos nos ayudará a nosotros y a los sanitarios que nos atienden.
Pensaréis que divago y quizás sí, un poco.
En estos momentos estaba pensando en lo que ha mejorado en mí. Obviamente el párkinson sigue aquí y dirige muchas de las acciones de mi vida. Pero no estoy dispuesta a dejar que la controle.
En estos momentos siento que tengo más control sobre mis emociones y eso ha sido fundamental. Relativizo lo que pasa a mi alrededor e intento apreciar lo bueno que hay a mi alrededor. He aprendido a reírme de mí misma. No como una burla sino con la intención de ser feliz.
Si estoy cansada, descanso. Si tengo discinesias intento relajar mi cuerpo y mi mente cuando estoy en casa y si es en la calle camino e intento no pensarlo demasiado.
Nuestro cerebro es complejo y debemos aprovechar esa complejidad a nuestro favor.
Y mientras tanto viajo siempre que puedo. Las experiencias positivas son "dopamina" extra. Si necesito ayuda la pido.
Valoro a los que me quieren y ayudan, a veces con una sonrisa, un abrazo o una palabra amable.
Feliz año nuevo para todos.
Me gustaría

Comentarios (3)

Debes estar registrado para poder publicar tu comentario