Me alcanzó

Lo agarré como Hamlet a su cráneo y le dije:
“A ver si eres tan bueno como algunos dicen, y me das la solución para este momento tan difícil que estoy sufriendo”
No dijo nada, no se movió, no me miró. Nada.
Por supuesto, no esperaba que hiciera algo de eso. Es un libro, es el libro que yo mismo escribí y que tanta gente me ha dicho que la ayudó.
Bueno.
Hace pocos días me hicieron un estudio deglutorio y confirmaron que tengo un problema serio. El Parkinson me provoca aspiración de alimentos sólidos y líquidos, y muchas veces ni siquiera me provoca tos, o sea el organismo ya no ejerce bien su autodefensa.
Yo era consciente de los sólidos, pero no así de los líquidos.
¿Qué es la aspiración?
Cuando el alimento en vez de ingresar al esófago, pasa a las vías respiratorias y a los pulmones. En términos prácticos, cuando el alimento se va por el otro tubito, pudiendo causar problemas graves.
¿El tratamiento?
Mejorar la postura al comer o beber, espesar los líquidos y homogeneizar los sólidos, es decir, no puedo comer como antes, como los demás.
Entonces yo, que venía tan bien, mirando al Parkinson casi de costado, que me permitió escribir un libro tan optimista, de repente me dije: ”El Parkinson me alcanzó”, entonces, la primer noche que me desperté a las 3 de la madrugada, y en vez de leer o escribir, pensé en los pulmones, en la neumonía, en un pedazo de carne impidiéndome respirar, me diije: “No seas bobo. Tenés ayuda en la Asociación uruguaya de Parkinson, en Prenpar, del Hospital de Clínicas, y en la Fundación Degén, en tanta gente hermosa que la lucha todos los días, así que agarrá tu libro y leelo no como el autor, sino como un recién llegado al reino de los parkinsonianos. Después de todo, ya dijiste en una entrevista: “Siento que este libro, al que quiero tanto, no lo escribí, como creía, para los demás, sino para mí mismo cuando me sienta deprimido.”
Llegó el momento. ¡¡Arriba ese ánimo!!

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