Mi primer neurólogo me dijo una vez que mi cerebro podía ser sensible a los químicos, ¡Qué pena! Ese consejo y otras recomendaciones no quedaron escritas en mi historial médico!, pero nunca imaginé lo que eso significaba hasta que el párkinson entró en mi vida.
Hoy mi cerebro no descansa a pesar de dormir ocho o nueve horas. Mi mente va a mil por hora, atrapada en una aceleración que me agota.
Pero ayer se negó a moverse. No sé qué es peor.
En cuanto apago la luz me coloco mi antifaz de seda oscura, un regalo de una empresa que expuso en el WPC de Barcelona y que quedó olvidado en un cajón. Ver cómo las personas que amo cambian de forma ante mis ojos, si está apagada mi habitación antes de caer en un sueño súbito del que no tengo control, no es muy agradable, porque no me aparecen personajes muy atractivos..
Espero que esto no desaparezca nunca porque no hay nada mejor que dormir bien y eso lo saben muchas personas con párkinson.
El sentido del gusto, si antes lo tenía trastornado, ahora ha decidido tenerme a ratitos con un sabor a metal y no es que esté tomándome algún tipo de café nuevo venido de Dios sabe dónde. Y,para rematar la faena. Mi lengua está tan seca que se siente como una esponja de mar fuera del agua, una sequedad que hace que comer sea un suplicio si no ingiero agua.
Aún no ha llegado el verano y ya sudo de manera incontrolable y mis piernas pierden la fuerza. De repente, aparece un temblor incontrolable y caigo en un OFF" tan fuerte que siento que mi edad se duplica en un segundo, necesito ayuda para moverme del lugar donde me ha dejado petrificada.
Y si hablamos de la rigidez. ¿Tú estás segura? Resuena en mi cabeza. El muslo derecho está tan rígido que siento que el músculo o mi rodilla van a romperse en cualquier momento. La pierna derecha va a su aire y no obedece. Ésto será por muy poco tiempo. Me van a realizar un estudio de la pisada y vamos a ver si mejoro con plantillas.
Siempre recuerdo que nadie nos puso en el informe de diagnóstico ningún consejo, tipo "ve ahorrando porque no sólo te afectará a ti, también tú bolsillo se verá afectado"
Porque mira que sale caro tener párkinson, todo hay que pagarlo, menos las terapias de la Comunidad Degén que son gratuitas, tanto en España como en Sudamérica, o en cualquier parte del mundo y hables español.
Y encima con esa letanía de que cada persona con párkinson es diferente los ajustes en las tomas se multiplicarán por mil. Yo no sé cómo lo llevan otros, porque con un cerebro tan tiquismiquis, con la medicación como el mio, me puede producir una sobrecarga sistémica.
Eso es como un cortocircuito químico. No es que no quiera moverme, no es falta de voluntad, siento como si cuerpo se acelerará.
Soy de esas personas que creen que el cuerpo tiene su propio lenguaje y el sudor, el temblor, la rigidez y ese envejecimiento súbito son sus gritos de auxilio.
¡Veremos cómo lo vamos afrontando.!
Hoy mi cerebro no descansa a pesar de dormir ocho o nueve horas. Mi mente va a mil por hora, atrapada en una aceleración que me agota.
Pero ayer se negó a moverse. No sé qué es peor.
En cuanto apago la luz me coloco mi antifaz de seda oscura, un regalo de una empresa que expuso en el WPC de Barcelona y que quedó olvidado en un cajón. Ver cómo las personas que amo cambian de forma ante mis ojos, si está apagada mi habitación antes de caer en un sueño súbito del que no tengo control, no es muy agradable, porque no me aparecen personajes muy atractivos..
Espero que esto no desaparezca nunca porque no hay nada mejor que dormir bien y eso lo saben muchas personas con párkinson.
El sentido del gusto, si antes lo tenía trastornado, ahora ha decidido tenerme a ratitos con un sabor a metal y no es que esté tomándome algún tipo de café nuevo venido de Dios sabe dónde. Y,para rematar la faena. Mi lengua está tan seca que se siente como una esponja de mar fuera del agua, una sequedad que hace que comer sea un suplicio si no ingiero agua.
Aún no ha llegado el verano y ya sudo de manera incontrolable y mis piernas pierden la fuerza. De repente, aparece un temblor incontrolable y caigo en un OFF" tan fuerte que siento que mi edad se duplica en un segundo, necesito ayuda para moverme del lugar donde me ha dejado petrificada.
Y si hablamos de la rigidez. ¿Tú estás segura? Resuena en mi cabeza. El muslo derecho está tan rígido que siento que el músculo o mi rodilla van a romperse en cualquier momento. La pierna derecha va a su aire y no obedece. Ésto será por muy poco tiempo. Me van a realizar un estudio de la pisada y vamos a ver si mejoro con plantillas.
Siempre recuerdo que nadie nos puso en el informe de diagnóstico ningún consejo, tipo "ve ahorrando porque no sólo te afectará a ti, también tú bolsillo se verá afectado"
Porque mira que sale caro tener párkinson, todo hay que pagarlo, menos las terapias de la Comunidad Degén que son gratuitas, tanto en España como en Sudamérica, o en cualquier parte del mundo y hables español.
Y encima con esa letanía de que cada persona con párkinson es diferente los ajustes en las tomas se multiplicarán por mil. Yo no sé cómo lo llevan otros, porque con un cerebro tan tiquismiquis, con la medicación como el mio, me puede producir una sobrecarga sistémica.
Eso es como un cortocircuito químico. No es que no quiera moverme, no es falta de voluntad, siento como si cuerpo se acelerará.
Soy de esas personas que creen que el cuerpo tiene su propio lenguaje y el sudor, el temblor, la rigidez y ese envejecimiento súbito son sus gritos de auxilio.
¡Veremos cómo lo vamos afrontando.!
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