¿Cómo intento resolverlo? Es en la hora del alba, cuando aún todos duermen que reflexionar y aceptar, y soltar algunas lágrimas, siempre viene bien.
1. Aceptar lo que está no podemos controlar.
No puedo controlarlo todo, hay cosas que se escapan de mi control, y si no puedo hacer nada las dejo en un cajón.. Ya me ocuparé cuando pueda y deba. Primero un paso, luego otro, sin mirar que alta es la montaña con la que me enfreto.
2. Primero un paso, luego otro.
Cuando me enfrento a cosas difíciles, mi mente tiende a proyectar todo lo que sucedió y revivirlo una y otra vez. Intento meditar, esto me ayuda a estar tranquila. Concentrarme en el siguiente paso más pequeño y manejable. ¿Qué puedo hacer hoy? O incluso, ¿qué puedo hacer en la próxima hora? Un pequeño avance puede generar el impulso necesario para el siguiente, y así sucesivamente.
3. La gratitud es la memoria del corazón
La gratitud no es solo para los buenos momentos. En la oscuridad, buscar algo, por muy pequeño que sea, por lo que estar agradecida puede ser un salvavidas. Podría ser un rayo de sol, una taza de café caliente, una llamada de una amiga, o incluso el simple hecho de que estoy respirando.
4. Ser positiva.
Pienso en los desafíos que he superado. Me he levantado antes. Me he sanado. Soy más fuerte de lo que creo. Conectar conmigo misma puede darme la confianza necesaria para saber que, de alguna manera, también superaré esto, así lo espero.. Aunque las circunstancias no cambien de inmediato, mi capacidad de encontrar un camino a través de ellas puede renovarse. No se trata de negar la dificultad, sino de encontrar el poder dentro de mí para seguir adelante.
1. Aceptar lo que está no podemos controlar.
No puedo controlarlo todo, hay cosas que se escapan de mi control, y si no puedo hacer nada las dejo en un cajón.. Ya me ocuparé cuando pueda y deba. Primero un paso, luego otro, sin mirar que alta es la montaña con la que me enfreto.
2. Primero un paso, luego otro.
Cuando me enfrento a cosas difíciles, mi mente tiende a proyectar todo lo que sucedió y revivirlo una y otra vez. Intento meditar, esto me ayuda a estar tranquila. Concentrarme en el siguiente paso más pequeño y manejable. ¿Qué puedo hacer hoy? O incluso, ¿qué puedo hacer en la próxima hora? Un pequeño avance puede generar el impulso necesario para el siguiente, y así sucesivamente.
3. La gratitud es la memoria del corazón
La gratitud no es solo para los buenos momentos. En la oscuridad, buscar algo, por muy pequeño que sea, por lo que estar agradecida puede ser un salvavidas. Podría ser un rayo de sol, una taza de café caliente, una llamada de una amiga, o incluso el simple hecho de que estoy respirando.
4. Ser positiva.
Pienso en los desafíos que he superado. Me he levantado antes. Me he sanado. Soy más fuerte de lo que creo. Conectar conmigo misma puede darme la confianza necesaria para saber que, de alguna manera, también superaré esto, así lo espero.. Aunque las circunstancias no cambien de inmediato, mi capacidad de encontrar un camino a través de ellas puede renovarse. No se trata de negar la dificultad, sino de encontrar el poder dentro de mí para seguir adelante.
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