«¿Quién soy yo?», interrogué esta mañana
a la mujer que me mira desde el espejo.
​Tu rostro me resulta familiar,
pero desconozco los ojos que me devuelven la pregunta.

Tienes una mirada sacádica, de movimientos lentos,
que me observa en un silencio denso
.
​Llevas mi mismo brillo de labios rosado,pero tu sonrisa parece un gesto forzado.
Una mueca extraña que me descoloca mientras el cristal nos une y nos cuestiona..

​Algo vibra en mi interior, un eco conocido:hemos compartido el tiempo y lo vivido.

​Entonces, al espejo me desafía: arrugas la nariz, mueves los labios, elevas las cejas.

Miro a los lados, inflo los cachetes, dejo que las vocales dancen entre mis dientes.

​¡Ah, sonríes! ¡Ahora sí!

¡Por fin me reconoces en mi voz!
Tengo malas noticias para ti:
avanzo en ti y, poco a poco, tú desaparecerás.

​¡Buenos días
Ahora sé que tú no eres yo,
solo un reflejo de algo que crece en mí;
y aunque te acepte, no te voy a dejar ganar tan fácilmente
Porque tú no eres yo

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