Cuando no tiemblo , tengo el movimiento y cuando no he tenido un día tan malo y agotador que , sintiéndolo mucho, no soy capaz de ponerme romántica, ni mi marido se le ocurre insinuarse porque con verme la cara ya se le va la lívido y es normal, me ve padecer horas y sufre. Ahí radica lo hermoso del amor verdadero, no necesitamos ni el ni yo el sexo porque solo con una caricia, una mirada cómplice, unas manos entrelazadas, la suya y la mía, me dice tanto y me transmite tanta ternura, tanto cariño y tanto amor que me siento llena de el , cuando se puede , claro esta , se hace lo que se pueda, pero a mi me llena mas esas caricias, esa sonrisa de picarón, y su dulce mirada, cuando busca mi mano para hacerme sentir menos sola.
Comentarios (1)
Cargando mensajes...