El Párkinson es el villano silencioso y el invitado inesperado que se convierte en el tercero en discordia de cualquier relación, transformándola en una montaña rusa emocional. Tras el diagnóstico, te sientes como si te hubieran cambiado por otra persona y tu pareja también está confundida, teniendo ambos que aprender a vivir con nuevos "amigos" como la irritabilidad, la ansiedad y el estrés.
En esta situación, debes pensar en ti y cuidarte. Vivir con Párkinson te hace preguntar si serías más feliz sin esa complicación, y nadie tiene derecho a juzgarte por cómo manejas tu vida amorosa.
Además, la comunicación se vuelve un reto: tratar de explicar lo que te pasa es como enseñar física cuántica a un perro, lo que lleva a fingir que estás bien o a desmoronarte. Sin embargo, aunque añade complicaciones, también pone a prueba la verdadera fortaleza de una relación; la comunicación sincera y una buena dosis de humor pueden ser tus mejores aliados para descubrir que el amor puede ser más fuerte y resiliente.
Por otro lado, lo más difícil ocurre cuando la pareja te abandona y debes enfrentar la partida de esa persona en quien confiabas, sumada a una enfermedad neurodegenerativa y crónica. En la sociedad actual las relaciones se han vuelto efímeras y ninguna pareja tiene asegurada la continuidad del amor. Para quien padece una enfermedad progresiva, el miedo ante quedarse sola se dispara a niveles olímpicos, apareciendo el miedo al abandono y el deterioro de la autoestima cuando más necesitas a alguien a tu lado. Al final, como se señala, “el movimiento es mi mejor medicina y afirmaría que el mejor tratamiento complementario
Otro dia hablaremos de ese tema que muchos obviamos en la consulta con el neurólogo, el sexo.
En esta situación, debes pensar en ti y cuidarte. Vivir con Párkinson te hace preguntar si serías más feliz sin esa complicación, y nadie tiene derecho a juzgarte por cómo manejas tu vida amorosa.
Además, la comunicación se vuelve un reto: tratar de explicar lo que te pasa es como enseñar física cuántica a un perro, lo que lleva a fingir que estás bien o a desmoronarte. Sin embargo, aunque añade complicaciones, también pone a prueba la verdadera fortaleza de una relación; la comunicación sincera y una buena dosis de humor pueden ser tus mejores aliados para descubrir que el amor puede ser más fuerte y resiliente.
Por otro lado, lo más difícil ocurre cuando la pareja te abandona y debes enfrentar la partida de esa persona en quien confiabas, sumada a una enfermedad neurodegenerativa y crónica. En la sociedad actual las relaciones se han vuelto efímeras y ninguna pareja tiene asegurada la continuidad del amor. Para quien padece una enfermedad progresiva, el miedo ante quedarse sola se dispara a niveles olímpicos, apareciendo el miedo al abandono y el deterioro de la autoestima cuando más necesitas a alguien a tu lado. Al final, como se señala, “el movimiento es mi mejor medicina y afirmaría que el mejor tratamiento complementario
Otro dia hablaremos de ese tema que muchos obviamos en la consulta con el neurólogo, el sexo.
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