Yo nací ave de paso. Cada vez que buscaba un descanso en la sombra del árbol más umbrío, aparecía casi al unísono un gran sol rojo que me fue destruyendo las alas como si fuera un Ícaro del todo a 100. Cuando caía a la tierra la aridez me ha ido secando las patitas. En mi último y tan deseado descanso caí a una tierra que era un barbecho. Estaba lleno de raíces espinosas que se clavaron en mis heridas recientes y antiguas. Ya no hay alas ni patas para levantar el vuelo. El año 2026 lo comienzo siendo un reptil. Esas criaturas que dios creó para expulsarlas inmediatamente del paraíso para condenarlas a vagar eternamente arrastrándose sobre sus panzas. Panzas abultadas en estos días para que el camino sea una eterna peregrinación en el desierto. Comienza un nuevo año sin energías renovadas. Ya le pueden ir ondulando con la permanén.
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