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El ejercicio físico produce beneficios cognitivos en pacientes con Parkinson asociado a un aumento de expresión de micro-RNAs.

 
• El ejercicio físico puede mejorar aspectos motores y no motores como la cognición en pacientes con Parkinson.

• Se investiga si el ejercicio puede inducir la expresión de mico-RNAs, que son capaces de regular la expresión génica.

• Se publica trabajo experimental en 8 pacientes, 4 recibiendo ejercicio y 4 controles, en el que analizan la expresión de 3 micro-RNAs: miR-106a-5p, miR-103a-3p y miR-29a-3p.

• Observan que los pacientes que reciben ejercicio incrementan sus niveles.

• Además observan una correlación con la mejoría mostrada en la escala cognitiva utilizada.

• Aunque los resultados son muy preliminares y son necesarios estudios bien realizados con una muestra adecuada, los hallazgos son de gran interés.
 
En general el riesgo de desarrollar una enfermedad es la suma de factores genéticos y ambientales. Algo capital de lo que se discute poco es cómo los factores ambientales pueden llegar a producir cambios en la expresión génica y modificar el riesgo de una determinada repuesta ante una enfermedad. En este sentido, se sabe que el ejercicio puede producir muchos beneficios asociados al incremento de factores neurotróficos que protegen el cerebro, como el BDNF (Brain Derived Neurotrophic Factor). Sin embargo, poco se sabe sobre cómo el ejercicio puede influir en la expresión de los niveles de micro-RNAs (miRs) en la enfermedad de Parkinson. Los miRs son pequeñas moléculas de ARN no codificantes que regulan la expresión génica a nivel post-transcripcional.
 
Se publica un estudio en Molecular Medicine Reports realizado en Brasil cuyo objetivo era investigar los efectos de un programa de entrenamiento por intervalos en un cicloergómetro (bicicleta estática conectada a una máquina que mide diferentes parámetros que se determinen como TA, frecuencia cardiaca, saturación de O2, etc.) sobre los niveles de expresión de diferentes miRs (miR-106a-5p, miR-103a-3p y miR-29a-3p) en muestras de suero de varones con enfermedad de Parkinson. Se trata de un estudio cuasiexperimental en el que los participantes fueron seleccionados en base a los criterios de elegibilidad a un grupo u otro: grupo experimental (realizaba el ejercicio) y grupo control (no realizaba el ejercicio). Las evaluaciones se realizaron al inicio del estudio (semana 0) y después de 8 semanas del programa de intervención (semana 9). El programa de entrenamiento por intervalos se realizó en un cicloergómetro durante 30 minutos, tres veces por semana durante un período de 8 semanas.
 
Se incluyeron sólo 4 pacientes en cada grupo. La edad media estaba en torno a los 63 años y aunque no fue significativo desde el punto de vista estadístico, el grupo tratado tenía menos tiempo de evolución de enfermedad frente al control (5.75 frente a 9.25 años) aunque con mayor puntuación en la escala de afectación motora (UPDRS-III 12.5 frente a 8.5). Todos los pacientes se encontraban en un estadio I o II de Hoehn & Yanh. La evaluación cognitiva incluyó el MMSE y MOCA, no habiendo diferencias entre grupos al inicio, siendo los pacientes sujetos sin demencia (MMSE en torno a 27 y MOCA en torno a 25).

Los niveles de expresión de miR ‑ 106a ‑ 5p, miR ‑ 103a ‑ 3p y miR ‑ 29a ‑ 3p en el grupo experimental aumentaron después del ejercicio físico y se asociaron con una mejoría cognitiva , algo que no se encontró en el grupo control. Se obtuvieron correlaciones positivas entre las puntuaciones del MMSE y los niveles de expresión de miR‑106a‑5p, miR‑103a‑3p y miR‑29a‑3p.

El presente estudio tiene muchas limitaciones. El tamaño muestral es muy pequeño, sólo se incluyeron varones, la evaluación clínica es reducida, o no es muy clara la presentación de datos en cuanto a los cambios producidos tras el ejercicio. Se requieren más estudios para aclarar el uso potencial de estos miARN circulantes como marcadores de adaptación al ejercicio físico, bien realizados, con diseño de ensayo clínico. Sin embargo, conceptualmente es gran interés, y estos resultados muy preliminares sugieren que estos tres miRs podrían estar asociados con la respuesta al ejercicio y la mejora cognitiva en pacientes con enfermedad de Parkinson. Es necesario corroborarlo.
 
Junio de 2021
Diego Santos García
CHUAC (Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña)