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La estimulación magnética transcraneal mejora la capacidad emocional en pacientes con enfermedad de Parkinson y apatía.

 

• La apatía es un síntoma frecuente en la enfermedad de Parkinson.

• Es disruptivo, los pacientes carecen de motivación y capacidad para expresar emociones, y hay necesidad de disponer de tratamientos.

• Se realiza un estudio en 50 pacientes con enfermedad de Parkinson que tratan con estimulación magnética transcraneal repetitiva sobre la corteza cerebral prefrontal dorsolateral derecha.

• Miden la respuesta con estudios neurofisiológicos en tareas de procesamiento de emociones.

• Ambos grupos mejoran cuando son tratados, más los apáticos, frente a aquellos que reciben estimulación placebo.

• La estimulación transcraneal repetitiva podría se runa terapia para para tratar la apatía que debería ser investigada.

La apatía es un síntoma frecuente en la enfermedad de Parkinson y conlleva por parte de los pacientes la falta de motivación y capacidad de emocionarse. Sin duda es un síntoma discapacitante para el paciente y su familia, siendo necesario disponer de terapias que puedan mejorar este síntoma, que pueden ser farmacológicas o no farmacológicas.

Pocos estudios han examinado el efecto de la estimulación magnética transcraneal repetitiva (EMTR) en el procesamiento emocional deteriorado en pacientes con enfermedad de Parkinson (EP) apáticos. Se publica un estudio realizado en China en Journal of Affective Disorders en el que analizan el posible efecto sobre el procesamiento emocional de la EMTR y los mecanismos implicados en pacientes con enfermedad de Parkinson con y sin apatía. Incluyeron en el estudio 25 pacientes con enfermedad de Parkinson sin apatía y 25 con apatía con una edad en torno a los 64 años con unos 5 años de evolución de enfermedad aproximadamente.  Ambos grupos de pacientes realizaron una tarea de categorización de emociones faciales y se recogió la respuesta con un estudio de potenciales evocadosRealizaron la evaluación antes y después de recibir EMTR sobre la corteza prefrontal dorsolateral derecha o bien después de recibir estimulación placebo (engaño, no real). La aleatorización fue 1:1 (es decir, el 50% recibieron la estimulación real y el otro 50% el placebo). Midieron la respuesta del procesamiento emocional con los potenciales P100 y N170.
En concreto, la EMTR fue en 10 sesiones por 5 días consecutivos por semana con un total de 20 sesiones en 2 semanas. Cada sesión consistía en un tren de 30 estímulos en 5 segundos, para un total de 1.500 pulsos con 25 segundos de intervalo entre cada tres de impulsos.

Después de la EMTR la precisión fue mayor para las expresiones negativas y los tiempos de reacción fueron más cortos para todas las expresiones, tanto en pacientes apáticos como no apáticos. Con respecto al potencial P100, en pacientes apáticos, las amplitudes aumentaron significativamente, excepto para las expresiones negativas en el hemisferio derecho; además, la lateralización del hemisferio se invirtió en los pacientes apáticos. Las amplitudes de P100 aumentaron para todas las expresiones de forma bilateral en pacientes no apáticos. Con respecto al N170, las amplitudes en pacientes apáticos aumentaron y la lateralización del hemisferio se normalizó. Por contra, ni el grupo control (tratado con placebo) ni la cohorte de pacientes no apáticos mostraron cambios en la lateralización P100 o N170.

En conclusión, la EMTR sobre la corteza prefrontal dorsolateral derecha es beneficiosa para el procesamiento emocional en pacientes con enfermedad de Parkinson tanto apáticos como no apáticos, aunque el efecto es más claro en pacientes con apatía. En base a los hallazgos, la EMTR podría ser una terapia para intentar mejorar la apatía en pacientes con enfermedad de Parkinson. Quedaría por ver el efecto real en cuanto a beneficios en el día a día y la duración del efecto y frecuencia de las sesiones desde un punto de vista más práctico, clínico, a largo plazo.

 

Marzo de 2021
DR. DIEGO SANTOS GARCÍA
COMPLEJO HOSPITALARIO UNIVERSITARIO DE A CORUÑA (CHUAC), A CORUÑA