Quiero colaborar
BLOG
VOLVER

Lavado intestinal y corrección de la disbiosis para tratar las fluctuaciones motoras y discinesias.

 

• Uno de las causas que contribuyen al desarrollo de complicaciones motoras en los pacientes con Parkinson son los problemas de absorción de la levodopa.

• Corregir las alteraciones del funcionamiento de la microbiota permitiendo mejorar la absorción de levodopa podría ser una estrategia útil.

• 14 pacientes con enfermedad de Parkinson fueron tratados con enema de fosfato de sodio seguido de rifaximina oral durante 7 días y polietilenglicol durante 10 días en un estudio piloto.

• Observaron mejorías significativas en las fluctuaciones motoras y discinesias a los 14 y 21 días, que midieron con la escala MDS-UPDRS-IV.

• El 57% mejoraron según un evaluador ciego que valoró las discinesias.

• 8 de cada 10 mejoraron de forma moderada a marcada, según la impresión del paciente.

• Sería de gran interés un estudio con más pacientes, con un grupo placebo, en el que se utilicen marcadores de función de la microbiota, y que mida la respuesta más a largo plazo.

Las fluctuaciones motoras y discinesias en los pacientes con enfermedad de Parkinson no sólo aparecen debido a la vida media corta de la levodopa y menor liberación de dopamina cerebral por parte del paciente, sino que también influye en mayor o menor medida las limitaciones en la absorción de la levodopa y su mayor o menor biodisponibilidad. Dicho de otra forma, mejorar la absorción de la levodopa puede resultar clave para que la misma dosis sea más efectiva y mejorar síntomas como las fluctuaciones motoras, reduciendo el tiempo diario en estado OFF (situación en la que la medicación no responde y el paciente presenta agravamiento de sus síntomas).

Se publica un interesante artículo en Front Neurol Mov Disord en el que trataron a un grupo de pacientes con enfermedad de Parkinson con la intención de corregir la disbiosis, es decir, las alteraciones del funcionamiento de la microbiota intestinal, con intención de mejorar las complicaciones motoras.

 

Los pacientes recibieron tratamiento con enema de fosfato de sodio seguido de rifaximina oral durante 7 días y polietilenglicol durante 10 días. Se midió el cambio en las complicaciones motoras con la escala MDS-UPDRS-IV a las 2 (14 días) y 3 semanas (21 días) después de comenzar con la medicación. Tanto a las 2 como a las 3 semanas se objetivó una reducción significativa en la puntuación total de la escala (complicaciones motoras en general), así como en diferentes apartados, duración de las discinesia, gravedad de las discinesias, reducción del tiempo OFF, impacto funcional de las fluctuaciones motoras y complejidad de las fluctuaciones motorasPor contra, no se observó mejoría significativa en la distonía en OFF.

Se observó una mejoría de moderada a marcada en las discinesias en el 57% de los casos con una evaluación ciega de los videos, es decir, el evaluador visualizaba vídeos sin saber el momento y tratamiento del paciente. Aproximadamente el 80% de los pacientes percibieron una mejoría de moderada a marcada durante el seguimiento.

En resumen, se trata de un estudio piloto con pocos pacientes pero muy interesante. El tratamiento con enema de fosfato de sodio seguido de rifaximina oral durante 7 días y polietilenglicol durante 10 días podría permitir corregir las alteraciones de la microbiota y mejorar las fluctuaciones motoras y discinesias. Sería de gran interés un estudio con más pacientes, con un grupo placebo, en el que se utilicen marcadores de función de la microbiota, y que mida la respuesta más a largo plazo. ¿Ciclos periódicos con esta terapia podrían ser de utilidad?

Agosto de 2021
Diego Santos García
CHUAC (Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña)