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Se publican los resultados del estudio VOPARK para tratar la depresión en personas con párkinson

  • La depresión es frecuente en los pacientes con enfermedad de Parkinson pero por contra, hay poca evidencia qué antidepresivos son más eficaces.
  • Se publican los resultados del estudio VOPARK, llevado a cabo en 6 centros de Galicia.
  • Se analizó la seguridad, tolerabilidad y el efecto del antidepresivo vortioxetina sobre los síntomas depresivos en pacientes con enfermedad de Parkinson y depresión mayor.
  • Un total de 30 pacientes fueron tratados con vortioxetina, manteniendo el fármaco después de 3 meses el 90%.
  • Los pacientes mejoraron la sintomatología depresiva con una reducción media en la escala de depresión de Hamilton del 52%.
  • Además, también experimentaron mejoría en apatía, cognición, fatiga y calidad de vida.
  • Uno de cada 3 pacientes presentó algún efecto secundario. Sólo hubo 1 evento adverso serio relacionado con vortioxertina (vómitos).
  • En conclusión, vortioxetina podría ser considerada como una opción de tratamiento efectiva en pacientes con enfermedad de Parkinson y depresión.

 

La depresión afecta hasta al 50% de los pacientes con enfermedad de Parkinson, llegando a ser depresión mayor en el 17% de los casos según estudios previos. A pesar de ello, hay escasa evidencia sobre qué antidepresivos son los más eficaces para tratar la depresión en pacientes con enfermedad de Parkinson, incluyendo las recomendaciones de las Guías Clínicas.

Vortioxetina es un antidepresivo con una acción multimodal que no sólo es un ISRS (inhibidor de la recaptación selectiva de serotonina) que aumenta los niveles de serotonina a nivel cerebral sino también de otros neurotransmisores como dopamina, noradrenalina o acetilcolina. Por su mecanismo de acción es un fármaco de interés para utilizar en pacientes con enfermedad de Parkinson, dado que podría ayudar a mejorar no sólo la sintomatología depresiva sino también otros síntomas como la función cognitiva, la apatía, la fatiga, o el sueño. Vortioxetina fue aprobado para tratar la depresión en adultos en 2013. Sin embargo, la evidencia sobre su uso en pacientes con enfermedad de Parkinson es muy limitada e incluso algo contradictoria.

Desde la Fundación DEGEN y con la colaboración de LUNDBECK y la participación de ADKNOMA hemos llevado a cabo un estudio abierto multicéntrico en 6 centros hospitalarios de Galicia cuyo objetivo fue evaluar en pacientes con enfermedad de Parkinson y depresión mayor la efectividad de vortioxetina sobre los síntomas depresivos, además de analizar también el efecto sobre la función cognitiva, motivación, fatiga y calidad de vida. Los resultados este estudio llamado VOPARK (an open label study of the effectiveness and safety of VOrtioxetine in PARKinson´s disease patients with depression) se acaban de publicar en la revista Brain Science.

Un total de 30 pacientes con enfermedad de Parkinson y depresión mayor fueron tratados y seguidos durante un periodo de 3 meses. La variable principal fue el cambio en la puntuación total de la escala de depresión de Hamilton. Al final del seguimiento, un total de 27 pacientes (90%) mantuvieron el fármaco. Se produjo una reducción en la puntuación media de la escala de depresión de Hamilton del 52% y hasta 43% de los pacientes se encontraban libres de cualquier sintomatología depresiva al final del seguimiento (tasa de remisión). Además, los pacientes también mejoraron en apatía, cognición, fatiga y calidad de vida, lo cual se evaluó con diferentes escalas. En particular, la escala cognitiva mostró mejoría significativa con un incremento en la puntuación media en la escala PD-CRS (Parkinson´s Disease Cognitive Rating Scale) de 80 a 86 puntos. El beneficio se consiguió con una dosis de 10 mg en la gran mayoría de los pacientes.

Vortioxetina fue bien tolerada. Se reportaron un total de 11 eventos adversos afectando a 10 pacientes (1 de cada 3), siendo el más frecuente nauseas. Sólo hubo 1 evento adverso serio que estuvo relacionado con vortioxetina y obligó a retirar el fármaco, por vómitos, siendo el resto leves. Además, los pacientes se mantuvieron estables desde el punto de vista motor, sin experimentar ningún empeoramiento.

La mayor limitación metodológica del presente estudio es el tamaño muestral (30 pacientes) y que es un estudio sin grupo placebo u otro antidepresivo comparativo. Por el contrario, es el primer estudio publicado hasta el momento prospectivo diseñado específicamente para ver el efecto de vortioxetina no sólo sobre los síntomas depresivos sino también sobre otros síntomas importantes de la enfermedad de Parkinson. Además, las evaluaciones fueron muy completas con mucha información recogida en las diferentes escalas.

En conclusión y en base a estos hallazgos, vortioxetina podría ser considerada como una opción de tratamiento efectiva en pacientes con enfermedad de Parkinson y depresión. Especialmente interesante será conocer con otros estudios el posible efecto beneficioso de vortioxetina sobre la cognición en pacientes con párkinson, algo que ya se ha observado en algunos estudios en pacientes con enfermedad de Alzheimer.

Más estudios son necesarios para profundizar sobre el posible papel que vortioxetina podría tener en los pacientes con enfermedad de Parkinson. Aprovecho para agradecer a todos los investigadores, pacientes, a la Fundación DEGEN y por supuesto a LUNDBECK y ADKNOMA por su colaboración que ha permitido que este estudio se haya podido llevar a cabo.