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¿Qué factores predicen discapacidad en los pacientes con enfermedad de Parkinson?

Ser dependiente para las actividades diarias es un momento clave en una enfermedad neurodegenerativa con muchas implicaciones.

  • Conocer factores predictores de dependencia puede ayudar a intentar aplicar estrategias precoces preventivas y gestionar precozmente recursos de ayuda.
  • Se publican dos de la cohorte española COPPADIS sobre los factores que predicen dependencia funcional después de 2 años.
  • Se incluyeron 507 pacientes y 124 controles.
  • En dos de seguimiento el porcentaje de pacientes con Parkinson dependientes se duplicó (de 8 a 16%), no habiendo casos en los controles.
  • Una progresión en la discapacidad funcional se correlacionó con un empeoramiento en la calidad de vida.
  • Se identificaron como factores predictores de dependencia funcional un mayor tiempo de evolución de enfermedad, un fenotipo no tremórico (sin temblor o poco temblor), una mayor afectación de la marcha, presentar deterioro cognitivo y un peor estado de ánimo así como un incremento en la fatiga física.

 

En una enfermedad neurodegenerativa como la enfermedad de Parkinson, un momento importante que afecta al paciente y también a su familia es cuando éste pasa a ser dependiente y requerir de ayuda para realizar las actividades básicas del día a día, como el aseo, la ducha, vestirse, caminar, etc. A veces puedes ser algo bastante brusco pero muchas veces es algo más gradual y progresivo.

Hay pocos estudios que hayan analizado qué predice el desarrollo de discapacidad y dependencia funcional en los pacientes con Parkinson. Se acaba de publicar un análisis sobre esto de la cohorte COPPADIS (ENLACE) en la revista Diagnostics, siendo hasta el momento el estudio más completo en cuando a variables incluidas, además de tratarse de un número muy importante de pacientes y que también se incluyen sujetos control.

Hombre en silla de ruedasSe incluyeron 507 pacientes (59% varones y 63 años de edad media) con una duración media de enfermedad de 5.5 años y 124 controles (50% varones; edad media de 63 años). Se evaluaron en una primera visita y 2 años después. Se recogieron muchos datos de la enfermedad mediante muchas escalas validadas. Se utilizó la escala de Schwab & England de actividades de la vida diaria (ADL) para conocer el grado de dependencia (va de 100%, completamente independiente, a 0%, máximo grado de dependencia). Se consideraron en base a la literatura como sujetos dependientes aquellos que puntuaban en la escala por debajo del 80%.

 

En la visita basal, el 8.7% de los pacientes eran dependientes frente a sólo 1 sujeto control (0.8%). Después de 2 años, ningún control era dependiente pero sí el doble de pacientes, el 16.8%. La puntuación media en la escala ADL disminuyó de 88.5 a 84.3 en los pacientes (indicativo de empeoramiento en cuanto al grado de independencia para el desempeño de las actividades diarias), resultando ser una reducción significativa y moderada. Por el contrario, no hubo cambios en los controles (pasaron de 98.9 a 99.5). La mayor correlación entre el empeoramiento en la autonomía para las actividades diarias después de 2 años fue con un mayor empeoramiento en la calidad de vida, con las alteraciones de la marcha y con la carga global de síntomas no motores.

Cuando se incluyeron en un modelo todas las variables juntas para identificar cuáles son las que predicen (de forma independiente del resto de variables) el pasar de ser independiente a dependiente para las actividades diarias, se indentificaron las siguientes:

-Una duración de enfermedad de más de 10 años: aumenta la probabilidad por 4.

-Ser mujer: aumenta la probabilidad por 3.

-Presentar un fenotipo no tremórico, es decir, en el que no hay temblor o poco temblor y por el contrario predominan las alteraciones de la marcha, rigidez o bradicinesia: aumenta la probabilidad por 3,5.

-Una puntuación mayor de 5 en la escala de alteraciones de la marcha (FOGQ) en la visita inicial, indicativo de una mayor alteración de la marcha: aumenta la probabilidad por 5,5.

-La presencia de bloqueos de la marcha en la visita inicial: aumenta la probabilidad por 3.

-Un incremento en la puntuación de la escala de la marcha FOGQ entre la visita inicial y la final en más de 3 puntos, indicando un mayor empeoramiento en la marcha: aumenta la probabilidad por 6.

-La presencia de deterioro cognitivo (puntuación igual o menor de 81 en la escala PD-CRS) en la visita basal: aumenta la probabilidad por 3,7.

-Una puntuación mayor de 15 en la escala de depresión (BDI-II) en la visita inicial, indicativo de un peor estado de ánimo: aumenta la probabilidad por 3.

-Un incremento en la puntuación de la escala de fatiga (VAFS) entre la visita inicial y la final en más de 3 puntos, indicando un mayor empeoramiento en la fatiga: aumenta la probabilidad por 3,5.

En conclusión, en dos de seguimiento el porcentaje de pacientes con Parkinson dependientes se duplicó (de 8 a 16%), no habiendo casos en los controles. Lo que parece predecir el ser dependiente a los dos años es llevar más tiempo de evolución de enfermedad, no tener temblor, una mayor afectación de la marcha, presentar deterioro cognitivo y un peor estado de ánimo así como un incremento en la fatiga. Igualmente, se observó más riesgo en mujeres. En este sentido, se podrían considerar estrategias precoces para intentar reducir el riesgo de mayor dependencia y además gestionar pronto el apoyo social en pacientes con Parkinson con mayor riesgo.

 

Diego Santos García

Neurología, CHUAC (Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña), A Coruña

Neurología, Hospital San Rafael, A Coruña